Cuando el problema no se arregla con “otra app más”, desarrollamos a medida: automatizaciones, integraciones y sistemas conectados para tu operativa diaria. Reservas, atención automatizada, paneles internos… lo que haga que el negocio vaya más fluido.
Cuando un proceso te roba tiempo todos los días, lo normal es que termine costando más de lo que parece. Uriel convierte ese caos en un sistema claro: definimos prioridades, construimos por módulos y dejamos todo listo para evolucionar sin que el proyecto se haga eterno.
Merece la pena cuando tu operativa tiene fricción real: tareas repetidas, errores, dependencias y falta de control.
Señales típicas:
Tu equipo pierde horas en copiar/pegar, perseguir información o rehacer cosas.
Hay procesos críticos que dependen de “una persona que se lo sabe”.
Las herramientas actuales se quedan cortas o te obligan a trabajar “a su manera”.
Necesitas trazabilidad (quién hizo qué, cuándo y con qué datos).
Quieres estandarizar y ganar consistencia (calidad, atención al cliente, tiempos).
Sí. De hecho es la forma con la que trabajamos.
Primero definimos la parte que genera impacto rápido (la que quita más fricción).
Montamos una primera versión útil operativa y vamos ampliando.
Cada fase tiene un objetivo cerrado y un fin claro para que no se convierta en un proyecto infinito.
Sí. Integramos reservas, pagos y CRMs cuando encaja con el proceso.
Reservas: calendarios, horarios, confirmaciones y recordatorios.
Pagos: pasarelas según el caso (y registro automático de la operación).
CRM: altas de leads, actualización de estado, asignación a comerciales/equipo.
La clave es que la integración tenga un objetivo: reducir trabajo manual y mejorar conversión/seguimiento.
Las que ya uses y tengan API, integración nativa o un flujo viable de sincronización.
Ejemplos comunes:
Formularios y landing pages
Email y calendarios
Hojas de cálculo y bases de datos
Herramientas de gestión (tareas, proyectos, tickets)
Sistemas de facturación o cobros
Plataformas de marketing (newsletters, automatizaciones)
Si una herramienta no permite integración directa, buscamos alternativa: exportaciones controladas, webhooks o capas intermedias.
El software no se entrega y desaparece. Se mantiene.
El primer año de mantenimiento está incluido.
Trabajamos con una bolsa de horas que incluye soporte, ajustes y mantenimiento.
Actualizaciones, correcciones y ajustes menores para estabilidad.
Copias de seguridad y control básico de incidencias (según alcance).
Buenas prácticas de seguridad: roles, permisos, validaciones y control de acceso.
Si el sistema crece o cambia la operativa, se planifica su evolución para que no se degrade con el tiempo.
No hay un plazo estándar porque depende del alcance, pero sí una lógica.
Proyectos pequeños (resolver un proceso concreto): semanas.
Sistemas internos con varias pantallas, roles e integraciones: varias semanas / pocos meses.
Plataformas más completas: por fases, con entregas parciales.
Lo definimos en la fase de diseño, con entregables y prioridades claras, para que sepas qué tendrás y cuándo.
Sí. Y tiene muchísimo sentido en entornos donde mandan procesos, trazabilidad y control. Estamos especializados en automatizaciones para este sector.
Ejemplos típicos:
Control de calidad y registros por producto/proveedor
Flujos de aprobación y validación
Gestión documental y trazabilidad
Planificación y control de tareas internas
Integración con proveedores, partes, incidencias y seguimiento
Es un tipo de negocio donde una mejora operativa se traduce rápido en tiempo y dinero.
Con prioridades, alcance acotado y entregas por fases.
Definimos un objetivo claro por fase (qué mejora exactamente).
Cerramos entregables y criterios de que dejar claro cuándo está acabado.
Entregamos versiones operativas y mejoramos con uso real.
Evitamos el clásico “ya que estamos…” que dispara plazos y presupuesto.
Cuando una app existente obliga a adaptar tu empresa a la herramienta (y no al revés), o cuando pagar licencias y parches es peor que resolverlo bien.
Suele convenir a medida si:
Tu proceso es específico y marca diferencia en tu negocio.
Necesitas integraciones y reglas que una app no resuelve.
Te importa el control de datos, roles, permisos y trazabilidad.
Quieres una herramienta simple para un problema concreto (sin “suite” enorme).
Los que más tiempo comen y más errores generan.
Entrada de leads (formularios, WhatsApp, emails) y asignación interna
Reservas y confirmaciones
Generación de documentos (presupuestos, partes, fichas, informes)
Recordatorios, seguimiento y tareas
Facturación básica / cobros / avisos
Centralización de información que ahora está repartida (WhatsApp + Excel + correos)
Creando un flujo único donde todo entra ordenado y con reglas.
Un formulario o entrada estándar (aunque llegue desde varios sitios).
Reglas de clasificación: tipo de solicitud, urgencia, responsable, estado.
Registro central (base de datos o sistema) para no depender de Excel suelto.
Notificaciones automáticas y tareas al responsable.
Respuestas/confirmaciones al cliente cuando corresponde.
Así evitas el caos de “me llegó por WhatsApp pero lo pasé a mano a una hoja”.
Es una herramienta para tu equipo: un panel de control con procesos y datos ordenados.
Puede incluir:
Panel de clientes/proyectos/pedidos/incidencias
Roles y permisos (quién ve y quién edita)
Estados y flujos de trabajo (pendiente, en curso, aprobado, cerrado)
Generación de documentos
Integraciones con email, calendarios, cobros, etc.
Historial y trazabilidad de acciones
En resumen: un lugar donde la empresa trabaja, no donde solo recibe información.
El retorno se ve cuando conviertes tiempo improductivo en capacidad útil.
Cálculo práctico:
Horas/mes que se van en la tarea × coste/hora del equipo
coste de errores (retrabajo, devoluciones, oportunidades perdidas)
mejora en tiempos de respuesta (más cierres, menos fugas)
consistencia (menos dependencia de personas concretas)
Si una automatización libera horas cada semana, el retorno suele aparecer antes de lo que la gente cree.
Automatizar mal es más peligroso que no automatizar.
Riesgos típicos:
Automatizar un proceso que ya está mal definido.
Falta de control y validaciones (se disparan acciones incorrectas).
Dependencia de herramientas sin respaldo o sin documentación.
No contemplar excepciones (casos raros que pasan “de vez en cuando”).
Cómo lo evitamos:
Inmersión y definición del proceso antes de automatizar.
Validaciones, logs y permisos.
Versiones por fases + pruebas antes de liberar.
Documentación mínima para operar sin depender de “la persona técnica”.
Con un arranque simple es suficiente. Luego se va afinando.
Una explicación del proceso actual (aunque sea con capturas o un ejemplo real).
Qué herramientas usáis hoy (correo, formularios, hojas, CRM, etc.).
Ejemplos de entradas y salidas: “esto es lo que recibimos / esto es lo que necesitamos generar”.
Accesos necesarios (si hay integraciones).
Quién decide y quién lo va a usar.
Cuanto más real sea el ejemplo, más fácil es diseñarlo bien.
Cualquiera que tenga operaciones repetitivas, pero hay tres perfiles donde estamos especializados:
Industria: trazabilidad, control de calidad, proveedores, incidencias y procesos.
Servicios: captación, reservas/citas, atención al cliente, seguimiento y documentación.
Hostelería: reservas, confirmaciones, comunicación, reputación y procesos internos.
La clave no es el sector, es el volumen de tareas repetidas y el coste del caos.