Diseñamos piezas para campañas, lanzamientos, eventos y día a día. Diseño con intención: que se entienda a la primera y que mantenga coherencia con tu marca.
Con Manuel diseñamos piezas que se entienden a la primera, en digital y en imprenta. Orden, jerarquía y acabados para que tu marca transmita confianza. Coordinamos la producción para que todo salga bien.
Diseñamos para ambos: digital e impresión. La clave es adaptar cada pieza al soporte para que se vea bien y se entienda rápido.
Versiones específicas por formato (story, post, banner, cartel, flyer…).
Ajustes de legibilidad según distancia (móvil ≠ calle ≠ interior).
Preparación de archivos según el sistema de impresión o fabricación.
Sí. Y si la marca necesita evolucionar, lo hacemos sin romper lo que ya reconoce tu cliente.
Respetamos elementos que funcionan (colores, tono, rasgos distintivos).
Ordenamos el sistema visual para que no dependa del gusto del día.
Mejoramos la aplicación: tipografías, jerarquías, consistencia y recursos.
Incluimos una revisión por pieza sin coste extra como base.
Si el proyecto requiere más iteraciones, lo normal es acordarlo desde el principio.
También te diremos cuándo una revisión mejora el resultado y cuándo lo está empeorando por indecisión.
Preferimos que el proceso sea ágil: feedback claro, cambios concretos y cierres rápidos.
Sí. Entregamos artes finales listos para producir y, si hace falta, coordinamos con tu imprenta.
Archivos preparados para impresión (formatos y perfiles según necesidad).
Márgenes, sangrados y resolución correctos.
Comunicación directa con imprenta para evitar malentendidos.
Si prefieres, gestionamos la impresión con nuestros proveedores y te olvidas del proceso.
Sí. Diseñamos pensando en producción y podemos coordinar fabricación e instalación.
Señalética, rótulos, vinilos, gran formato, letras corpóreas, etc.
Coordinación para instalación en Andalucía (según pieza y complejidad).
Validación previa con renders/simulaciones si el proyecto lo pide.
Sí. Podemos trabajar por pieza suelta o por un plan mensual.
Plan mensual: útil si tienes campañas, redes o necesidades recurrentes.
Por pieza: ideal para acciones concretas (evento, lanzamiento, rotulación, etc.).
También combinamos: base mensual + extras puntuales cuando toque.
Con poco podemos arrancar, pero cuanto más claro venga, más rápido cerramos.
Objetivo de la pieza: vender, informar, captar, anunciar, señalizar…
Público y contexto (dónde se verá y en qué momento).
Texto exacto (o al menos la información clave).
Formato final: story/post/cartel/mupi/vinilo/roll-up… y medidas si ya existen.
Referencias visuales (si no hay marca definida) o manual de marca si lo hay.
Sí. Hemos trabajado en campañas institucionales y de turismo, donde la claridad del mensaje y la coordinación de formatos es esencial.
Piezas para comunicación pública (cartelería, anuncios, digital, soportes físicos).
Adaptaciones por formatos y canales.
Coherencia visual para que una campaña se reconozca de un vistazo.
Las piezas que informan y generan confianza antes de pedir nada a cambio.
Una propuesta clara (qué haces, para quién y por qué contigo).
Material de apoyo: catálogo/dossier, fichas o menú (según sector).
Pruebas de confianza: casos, reseñas, sellos, procesos, antes/después.
Creatividades pensadas para resolver dudas, no solo para anunciar una oferta.
Un CTA suave pero claro (pedir info, reservar, ver carta, solicitar presupuesto).
Un diseño está bien cuando cumple su objetivo y se entiende sin esfuerzo por el público correcto.
Checklist rápido:
¿Se entiende el mensaje en 3–5 segundos?
¿Queda claro qué se ofrece y qué tiene que hacer la persona?
¿Hay jerarquía visual, es decir, lo importante se ve primero?
¿Funciona en móvil / a distancia / en impresión, según el caso?
¿Representa tu marca o parece de cualquiera?
Lo bonito ayuda. Pero lo que manda es la claridad y la intención.
En redes el objetivo es la atención; en imprenta el objetivo es la legibilidad, materiales y contexto físico.
Tamaño y distancia: no es lo mismo un story que un cartel en la calle.
Color: en pantalla manda RGB; en impresión hay límites físicos (CMYK y soportes).
Resolución y sangrados: imprescindibles en imprenta.
Duración: un story vive horas; un rótulo o un cartel puede vivir meses.
Producción: en imprenta hay acabados, cortes, vinilos, materiales… y el diseño debe anticiparlo.
Con una idea central y adaptaciones por formato.
Nuestro enfoque:
1 mensaje principal (titular) + 2–3 ideas secundarias.
1 identidad visual de campaña (colores, tipografía, recursos).
Una lista cerrada de formatos: cartel, story, post, reel, banner, etc.
Producción por lotes: primero el principal y luego adaptaciones.
Calendario y versiones (para no perder archivos ni mezclar cambios).
Así una campaña se ve coherente y no parece que sean 20 piezas distintas e individuales.
Las necesarias para llegar a un resultado efectivo, pero con un proceso ordenado.
Una revisión base incluida.
Si hay muchas revisiones, casi siempre es por falta de decisión o por briefing difuso.
Por eso guiamos: a veces lo mejor es que el cliente valide objetivos y nosotros resolvemos forma y jerarquía. Nuestro objetivo es que quedes satisfecho, pero también que el diseño funcione.
Un catálogo que vende está pensado como una conversación, no como una galería.
Imprescindibles:
Portada + propuesta clara (qué es, para quién, por qué).
Estructura por categorías (fácil de navegar).
Productos/servicios con: beneficio, especificaciones, variantes y “qué incluye”.
Fotos útiles (no solo bonitas): contexto, detalles, uso real.
Elementos de confianza: certificaciones, procesos, garantías, FAQ corta.
CTA claro: cómo comprar, pedir precio o solicitar presupuesto.
Diseño que respete jerarquía: lo importante primero, lo técnico después.
Depende del soporte y de dónde se va a ver. Lo importante es pedir el tamaño correcto antes de diseñar.
Guía rápida (orientativa):
Cartel interior: A3 / A2 suelen ser comunes.
Flyer: A6 / A5.
Roll-up: suele rondar 85x200 cm (hay variantes).
Photocall: suele ser grande, depende de estructura (2–3 m de ancho o más).
Mupi: depende del circuito y proveedor.
Vinilo: siempre a medida (pared, cristal, vehículo, etc.).
Lo ideal: nos dices dónde va y lo pedimos al proveedor/impresor para que el diseño nazca con medidas reales.
Con artes finales bien preparados y comunicación directa con imprenta.
Sangrados y márgenes correctos.
Resolución adecuada y tipografías controladas.
Colores adaptados al sistema de impresión.
Exportación en el formato correcto para el impresor.
Confirmación final con la imprenta antes de producir.
Esto evita el clásico “se ve distinto”, “faltan bordes”, “el texto se corta”.
Con reglas claras y una biblioteca de recursos.
Manual de marca (usos correctos/incorrectos).
Paleta de color, tipografías y jerarquías definidas.
Recursos compartidos: iconos, patrones, estilos, plantillas.
Un responsable que supervise el conjunto.
Sin sistema, cada proveedor hace una interpretación del material y la marca se rompe.
Los típicos fallos que matan la claridad:
Demasiado texto y sin jerarquía.
Titular flojo o inexistente (no se entiende de qué va).
Contraste bajo (no se lee).
Tipografías finas o con tamaños insuficientes.
Información clave escondida (fecha, lugar, precio, CTA).
Diseño bonito pero confuso: muchos elementos compitiendo.
No pensar en distancia de lectura (cartel de calle ≠ cartel interior).
Si el cartel no se entiende rápido, la gente sigue andando.