Una tienda online no se sostiene solo con catálogo. Diseñamos e-commerce con estructura, experiencia de compra limpia y decisiones orientadas a conversión. Integraciones, pagos, automatizaciones y soporte cuando el negocio crece.
Una tienda online no se mide por tener productos, sino por vender con consistencia. Uriel monta tiendas en WooCommerce pensando en la solidez: catálogo bien estructurado, pasarelas de pago configuradas y una base técnica que aguanta cualquier campaña, picos de tráfico y crecimiento.
En la mayoría de casos recomendamos WooCommerce porque es flexible, escalable y te da control sin encerrar tu negocio en un sistema cerrado ni modular.
Ideal para empezar bien y crecer sin cambiar de plataforma cada año.
Permite personalización real en catálogo, envíos, pagos y reglas.
Encaja muy bien si quieres conectar marketing, contenido y automatizaciones.
Si el proyecto es muy grande o requiere lógica específica, también podemos valorar desarrollo a medida, pero WooCommerce suele ser la opción más equilibrada.
Sí. Podemos migrar una tienda y dejarla operativa sin perder el rumbo del negocio.
Migración de productos, categorías, páginas y estructura.
Revisión de URLs para no destrozar posicionamiento (cuando aplica).
Dominio, servidor y configuración técnica si hace falta.
Si la tienda ya está en WooCommerce, suele ser más directo. Si viene de otra plataforma, primero revisamos alcance real (catálogo, pedidos, clientes, variaciones, etc.) y te proponemos la ruta más segura.
Incluye SEO básico para que la tienda nazca preparada.
Estructura correcta (categorías, productos, URLs).
Metadatos esenciales y configuración técnica base (sitemaps, indexación).
Rendimiento y enfoque responsiv para no penalizar conversión.
Si quieres competir fuerte por búsquedas de intención de compra, el SEO avanzado ya es otro trabajo: optimización y contenido mes a mes.
La conversión no se arregla “tocando un botón”. Se trabaja alineando tienda + mensaje + tráfico.
Tienda rápida, clara y fácil (fichas, carrito y checkout sin fricción).
Contenido y creatividades que resuelven dudas (no solo enseñar producto).
Campañas en Meta y Google cuando toca acelerar, con seguimiento real.
Medición de embudo: visitas → carrito → checkout → compra.
En resumen: hacemos que la tienda no solo esté online, sino que venda.
Sí. Es una de las palancas más rentables en e-commerce cuando se monta bien.
Automatizaciones típicas:
Recuperación de carritos abandonados.
Emails post-compra (uso, cuidados, upsell, repetición).
Segmentación por comportamiento (clientes nuevos vs recurrentes).
Flujos por interés/categoría para recomendar productos.
Depende del catálogo y de si el contenido está listo, pero como referencia:
Si nos entregas textos, imágenes y estructura claros, una tienda puede estar lista en unas semanas.
En un caso “rápido” donde el contenido viene bien preparado, podemos dejarla lista en torno a un mes, incluyendo una carga inicial de 30 productos como base.
Lo que más influye: calidad del contenido (fotos y fichas), variaciones (tallas, sabores, formatos), envíos y reglas.
Sí. Alimentación encaja muy bien cuando la tienda resuelve bien lo básico: confianza, envío, conservación y repetición.
Fichas claras (ingredientes, formato, peso, alérgenos si aplica).
Envíos bien definidos (plazos, zonas, condiciones).
Comunicación visual y contenido que abre apetito y genera confianza.
Depende del tamaño, pero la clave es evitar plataformas que te limiten cuando creces.
WooCommerce suele ser la mejor opción si:
quieres control y flexibilidad,
vas a trabajar SEO y contenido,
te interesa integrar campañas y automatizaciones,
y no quieres pagar por cada pequeña mejora como si fuera un extra.
En tiendas muy grandes o con lógica propia, se estudia otra arquitectura.
Una ficha vende cuando responde dudas sin hacerte perder tiempo.
Fotos buenas (y si hay detalle importante, foto de detalle).
Beneficio claro: qué mejora o qué resuelve (no solo características).
Variaciones bien organizadas (talla/sabor/formato).
Envíos y devoluciones claros (sin letra pequeña escondida).
Pruebas de confianza: reseñas, garantías, preguntas frecuentes.
CTA visible y sin fricción (añadir al carrito / comprar).
Con lógica de compra, no con “cómo lo llamamos nosotros”.
Categorías principales por intención (tipo, uso, necesidad).
Subcategorías solo si aportan claridad.
Filtros útiles (talla, formato, precio, características) sin romper SEO.
Menú simple + buscador que funcione.
Si el cliente tarda en encontrar, no compra.
Lo mínimo para funcionar sería:
Pagos (tarjeta y/o alternativas según negocio).
Envíos por zonas y reglas (precio, gratis desde X, recogida en tienda si aplica).
Emails transaccionales (pedido, envío, incidencias) con tono de marca.
Facturación básica si aplica.
Analítica de ventas (conversiones, carritos, productos top).
Seguridad y copias de seguridad.
Arreglando el embudo antes de pagar por más visitas.
Velocidad y experiencia móvil.
Checkout más simple (menos pasos y distracciones).
Mensajes y confianza (envíos, devoluciones, reseñas, garantías).
Mejorar fichas de producto (fotos, claridad, beneficios).
Automatizaciones de carrito abandonado y post-compra.
A veces no falta tráfico: falta cierre.
Normalmente el problema está en una de estas tres cosas:
Tráfico que no encaja (gente que mira pero no viene a comprar).
Falta de confianza (web “fría”, sin pruebas, políticas poco claras).
Fricción en compra (checkout complicado, gastos sorpresa, envíos confusos).
La forma correcta de resolverlo es mirando datos: dónde se cae la gente (producto, carrito o checkout) y actuar ahí.
Depende del alcance, pero lo que más encarece no es “la tienda”: es la complejidad real.
Encarece especialmente:
Catálogo grande y con muchas variaciones.
Envíos con reglas complejas (zonas, temperaturas, restricciones).
Integraciones (ERP, CRM, marketplaces, facturación).
Multidioma, multi-moneda o internacionalización.
Diseño y funcionalidades muy personalizadas.
Nosotros preferimos dimensionarlo con un primer análisis para ajustar el presupuesto a lo que necesitas de verdad, sin inflar.
Los que generan duda en 5 segundos:
Fotos malas o sin coherencia.
Textos genéricos o sin información útil.
Políticas de envío/devolución escondidas o confusas.
Checkout largo, lento o con errores.
Falta de reseñas, pruebas y datos de contacto claros.
Gastos sorpresa al final.
Web lenta o mal en móvil.
Una tienda fiable transmite seguridad antes de pedirte la tarjeta.